EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS Me llamo Jon. En mi trabajo como masajista a veces tengo mis contadas recompensas. Normalmente, mis clientes son viejas chochas con las carnes desparramadas o futbolistas con lesiones. Algo muy poco gratificante, pero no es el caso si me toca dar un masaje a Maite Sierra, esposa de un rico banquero, y que, por su talla de pecho natural, una talla 34G, la llamamos Maitetas , la reina tetona. Es un lujo, posee una figura curvilínea y voluptuosa, cincelado por horas de gimnasio, que es una delicia masajear y, que no pocas y mal disimuladas, erecciones me causa. Es, a la vez, tortura y placer recorrer su cuerpo, cubierto de perfumados aceites. En mis fantasías, me imagino explorando su depilado valle de Venus, perdiéndome en medio de sus pechos, lamiendo sus pezones, besando sus carnosos labios y cuello, corriéndome en su cara. En los masajes, ella es poco comunicativa. Llega, se desviste, se tumba en la camilla cubierta de lino suave y la tapo ...
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