Hi-Man y los Amos del Putiverso (Primera parte de tres)
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS
PRIMERA PARTE DE TRES
Encuentros en el lago
Lago del Espejo del Destino.
Cerca del Castillo de Greyskull.
—¡Qué buena está Tiila! —se congratula el príncipe Adan Randor escondido tras un árbol con los faldones bajados hasta los tobillos y polla en mano.
A escasos cincuenta metros, en pelota picada, se refresca en el lago a los pies del imponente castillo Greyskull, Tiila, la hija de la Hechicera y capitana de la Guardia Real ajena del homenaje que se está metiendo a su costa en el cuerpo el pazguato de Adan, el legítimo heredero de la casa Randor.
Su fiel montura, Gringer, un alelado gato gigante verde de franjas doradas, tiembla asustado -siempre lo está- a su lado con la posibilidad de ser descubierto por la lozana pelirroja.
—¡Deja de temblar de una puta vez bestia inmunda que nos van a pillar! —levanta la voz el príncipe con el pulso a doscientos, la muñeca a mil revoluciones y a punto de orgasmar sobre unos helechos más feos que el malvadísimo Skelet-Tor con bigote.
Alertada por el tumulto de la orilla, la exuberante pelirroja de grandes pechos y los pezones atravesados por unas anillas anudadas a una coqueta cadena de plata deja de bracear y se gira enojada en dirección a las voces.
—¿Quién anda ahí? —vocifera dando por acabada su remojo para mayor desgracia del heredero Randor, su montura y del agazapado ser acuático Mehr-Man, soberano de las profundidades marinas quien también se estaba poniendo morado viéndole el sexo fosco color azafrán a la hija de la Hechicera oculto entre las tupidas algas del fondo del lago.
Tiila, malhumorada, repite su pregunta sin éxito. Harta de esperar, bracea rauda a la orilla. Cortan sus endurecidos pitones las aguas como la proa de un velero. Quienquiera que la estuviera espiando lo va a lamentar.
Adan bloqueado no sabe qué hacer. La ha vuelto a joder. Igual como aquella noche que se clavó dos buenas pajas creyendo que unas doncellas estaban teniendo sexo lésbico en la habitación al lado suyo cuando en realidad era la abuela de Orlo, el bufón y aprendiz de mago, de visita que se había roto la cadera y había clavado los piños en un escandalosa caída.
La madre de Adan, la reina Malena, al descubrir que su vástago no solo no había auxiliado a la vieja destentada, sino que además se la había meneado como el pájaro-mono de su amigo Estratos, le castigó un mes entero sin salir del palacio y limpiando las caballerizas.
Fue en ese interminable mes, que el príncipe a falto de otros menesteres, le dio por hacerse el erudito y dar el coñazo a toda la corte con sus perlas de sabiduría con las que finalizaba la mayoría de sus frases tales como; la pizza quemada, la cerveza congelada y la mujer embarazada son señales de no haberla sacado a tiempo.
Pero abandonemos las brumas del pasado y regresemos al presente con una desnuda Tiila, cetro en mano, repartiendo estocadas a los arbustos a diestro y siniestro en busca afanosa del cobarde cerdo voyeur que no tiene los huevos de dar la cara.
A escasos metros un tembloroso Adan a punto de ser descubierto vuelve a lamentar su puta mala suerte. ¿Y su fiel montura? Hace rato que puso patas en polvorosa dirección a Palacio defecando por el camino.
Pero al igual que la ventura le fue esquiva aquella infame noche antes mencionada, esta vez el destino le tiene reservado al heredero una grata sorpresa.
La guardiana, obcecada en su afán de descubrir a su observador, en una torpeza inusual, descuida donde pisa y termina hundiendo una de sus tersas piernas en un rodal de tierras movedizas. Está ciertamente perdida.
Y es aquí, queridos lectores, dónde los Antiguos se congraciaron con el príncipe Adan.
Ya transmutado, ahora si Adan se arma de valor y se presenta ante la indefensa Tiila -ya hundida hasta la cadera en las arenas- haciendo el paripé con el puño alzado e insultando a un imaginario enemigo a la huida.
—¡No temas Tiila! ¡Agárrate fuerte a este leño y te sacaré en menos de lo que Orlo se confunde de hechizo! —promete el héroe de Ethernia, la espada más viril del reino de Randor, el desvirgador de doncellas, el bajabragas de toda fémina en el planeta.
—¡Alabado sea la Hechicera de Greyskull! —suspira aliviada la muchacha apresando con ambas manos el leño sin prestar atención al medio de su futura salvación—. Pero Hi-Man, esto no es un largo leño nudoso... ¡Es tu polla dura como una roca!
Hi-Man echa la cabeza hacia atrás, manos apoyadas en la cintura y se ríe ostentosamente mientras su polla levanta en volandas a la sorprendida -y agradecida- muchacha y la deja en tierra firme con la misma facilidad como Trap-Jack cambia los accesorios de su brazo biónico.
—¡A pesar de tu ardid Hi-Man solo tengo palabras de agradecimiento! Me has salvado de una muerte segura —confiesa Tiila tapándose los pechos (mal) con una mano y el peluco (peor) con la otra—. ¿Cómo puedo saldar esta deuda contigo?
Hi-Man sonríe como un bobalicón, se señala el inflamado y palpitante ciruelo y con voz demandante guiña un ojo a un público inexistente para soltar la perlita de que no hay guerrero que desenfunde una espada si no es para darle uso (lo pone claramente en los libros sagrados de Gayskull o los que se invente).
Tiila ante tal majestuosa visión -nada que ver con la nardo arrugado y mustio de su ocasional amante Fistor- acepta el pago de buena gana, se recoge el rojizo pelo en una improvisada coleta y de rodillas clava las uñas en el granítico culo del hombre más aguerrido del planeta .
Tras lamerle las peludas bolas rubias lentamente tal cómo le enseño su madre, la Hechicera, castiga aleatoriamente el prepucio con ligeros mordiscos sin descuidar el aserrado del inmenso y heroico falo. Una vez bien amarrado el puente elevadizo, restriega el martillo pilón entre sus cálidos pechos y lo masturba vehementemente dando ocasionales ósculos a la cabecita achampiñonada. Descarta engullir el ariete fálico tras varios intentos temerosa de desencajarse la mandíbula.
—¿Eres bruja? ¡Seguro que tu cuerpo lo envuelve un hechizo puesto que mira cómo me pones el chorizo! —exclama el héroe apresando de la nuca a la pelirroja con una mano y alzando la espada del poder al cielo con la otra. Está a punto de caramelo—. ¡Por el joder de Greyskull! ¡Me corro! ¡Mamá! ¡Aaahhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Me cagüen en la puta calavera de Skelet-Tor y en todos los Dioses cojos!
Es tan potente la descarga de Hi-Man entre las tetas de Tiila que el cañonazo espermático golpea la barbilla de la muchacha y la catapulta de vuelta al lago con tres saltos mortales de espaldas.
Aprovechando que Tiila está despatarrada en medio del lago, a decenas de metros de la orilla y que tardará algunos momentos en ubicarse, nuestro héroe echa a correr y desaparece entre la maleza con la polla dando tumbos como un badajo.
Sabe que, una vez descargado el trabuco, es muy probable que se transmute al lamentable físico del príncipe Adan y su identidad secreta aún debe salvaguardarse por el bien del reino.
Castillo Serpiente. Morada del malvado Skelet-Tor.
Skelet-Tor no está nada complacido con Mehr-Man. Tiene un gorigori en el estómago de escándalo ¿A qué cojones ha ido el gilipollas? Su misión era muy sencilla. El avergonzado rey de las profundidades le confiesa que se acobardó viendo la verga de Hi-Man y que al final se le olvidó la misión encomendada.
—¡Qué vergüenza! —le humilla frente al resto de su sequito— ¡Hasta Bestiajo-Man tiene más luces que tú! ¡Vete a tomar por culo y desaparece de mi vista!
Disgustado manda llamar a su amante bruja Evilyne y que le dore un poco la píldora. Gusta el bellaco que le repitan lo magnífico que son sus planes -aunque él tampoco se acordase con que misión en realidad había agraciado al ser acuático esta mañana- mientras se la chupan y golpear el colodrillo de la bruja con su cetro con cabeza de cabra montesa.
De tanto disgustos que le dan lo inútiles de sus soldados se está quedando en los huesos.
¡Continuará!
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Dean Kopri - He-Man and the Masters of the Universe (Epic version).
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