Hi-Man y los Amos del Putiverso (Primera parte de tres)
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS PRIMERA PARTE DE TRES Encuentros en el lago Lago del Espejo del Destino. Cerca del Castillo de Greyskull. —¡Qué buena está Tiila! —se congratula el príncipe Adan Randor escondido tras un árbol con los faldones bajados hasta los tobillos y polla en mano. A escasos cincuenta metros, en pelota picada, se refresca en el lago a los pies del imponente castillo Greyskull, Tiila, la hija de la Hechicera y capitana de la Guardia Real ajena del homenaje que se está metiendo a su costa en el cuerpo el pazguato de Adan, el legítimo heredero de la casa Randor. Su fiel montura, Gringer, un alelado gato gigante verde de franjas doradas, tiembla asustado -siempre lo está- a su lado con la posibilidad de ser descubierto por la lozana pelirroja. —¡Deja de temblar de una puta vez bestia inmunda que nos van a pillar! —levanta la voz el príncipe con el pulso a doscientos, la muñeca a mil revoluciones y a punto de orgasmar sobre unos helechos más feos que el malvadísimo...