El sindrome de Messalina (Especial Mitología clásica)
EXLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS Segunda parte de dos —¿Me pondré bueno, doctora? —susurra un asustado Claudio con una erección majestuosa y mirada lastimosa tapándose el rostro con las manos—. No me mienta, esto es serio, ¿verdad? Jamás tenía que haberle chupado el lomo a ese sapo verrugoso de caña para que se me pusiera dura. Para que me fiara yo de la puta cubana esa de los cojones. Su polla está siendo auscultada amorosamente y muy profesionalmente por la auxiliar Dolores Lola Peña (que se ha hecho pasar por galena con su bata y todo) mientras su compañera Candela toma notas en un bloc de notas -en realidad hace cuatro garrapatos entretenida como está en acariciarse la inflamada pepitilla al amparo de su bata- en una de las salas de urgencia del hospital Sanitum. —No consigo cogerle el pulso —confirma la gaditana Lola con un largo suspiro a su compañera probando diferentes opciones de lectura como los testículos, la parte interior de los muslos y el falo con su estetoscopi...