La intemporalidad perdida - Anaïs Nin
Decía Anaïs Nin que estaba cansada de buscar una filosofía que concordase con ella y con su mundo y que queria buscar un mundo que concordase con ella y su filosofía.
Estos dieciséis relatos inéditos en castellano fueron escritos cuando Nin tenía unos veinticinco años y vivía en Francia con su marido, el poeta y banquero norteamericano Hugh Parker Guiler.
Unos relatos que sorprenden por su madurez y frescura, a la vez que muestran ya los elementos que luego se afianzarían en su obra como la ironía, el feminismo, la sexualidad, el adulterio, la belleza y el retrato de una masculinidad tan deslumbradora como tóxica
Algunas de estas historias están protagonizadas por claros alter ego de Nin; otras, por apasionadas bailarinas de flamenco, misteriosos extranjeros, músicos...
¿Qué ha dicho la crítica especializada?
«En estos escritos vemos las ganas de comerse el mundo [de Anaïs], descubrimos su imaginación desbordante y también su ingenuidad -incluso el miedo a ella misma-. Nos llevan al comienzo de todo: de su ironía, de su sexo y de conocerse como mujer. Relatos breves, pero poderosos, [...] melancólicos y punzantes. Ahí comenzó la gran autora que hizo saltar por los aires las convenciones literarias y sociales de su época.»
Susana Santaolalla, El Ojo Crítico
«[Nin] tiene perlas aún desconocidas en castellano. Estos relatos [...] son el embrión de una escritora que explotaría muy poco tiempo después.»
Paula Corroto, El Confidencial
«Fue antes de probarlo todo. Aquí hay ganas, imaginación. [...] Es el principio de su pensamiento fuerte y revolucionario; de su escritura feroz. También de su feminismo desbocado; del deseo, la belleza, el adulterio.»
Loreto Sánchez Seoane, El Independiente
«Una de las escritoras más extraordinarias y poco convencionales de este siglo.»
Anna Balakian, The New York Times
«Si hay una autora que fue a través de la escritura, en quien vida y literatura son del todo inseparables, es Anaïs Nin.»
Najat El Hachmi, El Periódico
Pero ¿quién era Anaïs Nin?
Anaïs Nin, nace el 21 de febrero de 1903 como Ángela Anaïs Juana Antolina Rosa Edelmira Nin Culmell en Neuilly-sur-Seine, Francia y fue una intelectual y una escritora imprescindible del género erótico.
Hija de Joaquín Nin, pianista y compositor cubano, y Rosa Culmell, cantante de formación clásica de ascendencia franco-danesa. Su padre la abandonó a ella y a su la familia cuando ella tenía apenas once años, lo que llevó a la autora a lidiar con temas como el abandono y la identidad durante muchos años.
En 1914, Nin, su madre y sus hermanos se mudaron a la ciudad de Nueva York, y comenzó a trabajar como modelo y bailarina para ayudar a mantener a su familia. En 1923 se casaría con Hugh Parker Guiler, y la pareja se mudó a París al año siguiente, donde ella comenzaría a escribir sus famosos diarios (nada menos que siete volúmenes).
Su estilo literario es famoso por su perspicacia psicológica y su exploración inquebrantable de la sexualidad y las emociones femeninas, y su obra difuminó las líneas entre la ficción y la autobiografía, creando un rico tapiz narrativo.
Falleció el 14 de enero de 1977 en Los Ángeles, dejando tras de sí un legado como una de las escritoras más influyentes e innovadoras del siglo XX.
Los relatos que componen este libro son 15 en total.
- La intemporalidad perdida (Waste of Timelessness)
- La canción del jardín (The Song in the Garden)
- Miedo a Niza (The fear of Nice)
- El sentimiento gitano (The gypsy feeling)
- El ruso que no creía en milagros y por qué (The Russian who wid not believe in Miracles & why)
- El baile que no podía bailarse (The Dance which could not be danced)
- Un perfume peligroso (A dangerous Perfume)
- Rosas rojas (Red Roses)
- Nuestras mentes están comprometidas (Our minds are engaged)
- Alquimia (Alchemy)
- Tishnar (Tishnar)
- El idealista (The Idealist)
- Las plumas del pavo real (The peacock feathers)
- Fidelidad (Faithfulness)
- Una fiesta aguada (A spoiled party)
- Un suelo resbaladizo (A slippery floor)
Valoración general: ⭐⭐de 5.
Lamento muchísimo no haber podido conectar con estos relatos, eso no quita que están divinamente escritos para lo joven que era la autora cuando los plasmó en papel. Tienen una energía arrebatadora pero los temas tocados apenas han suscitado mi interés.
Hay mucha soledad y mucho amor en esta selección; el artista que adora a la modelo rusa que lleva posando tres días sin haber comido (la autora fue también modelo y hay una ternura excepcional en su descripción), el poeta que se encapricha con la bailarina de flamenco (impresionante nuevamente la pasión de sus descripciones), la madre y la hija que se enamoran del mismo hombre (aquí se palpa la crudeza y el trauma de haber sido ella misma abandonada por su padre).
Aquellos que esperan el erotismo explícito de Nin se sentirán decepcionados. No hay nada más que tenues pinceladas en estos relatos de lo que marcaría su obra posterior.
Anaïs Nin es una escritora extraordinaria y tiene una sensibilidad arrolladora pero lamentablemente este libro me ha dejado bastante frio y no lo recomiendo.
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