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Cuentos licenciosos - El mago de Oz (Segunda parte de dos)

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CONTENIDO ADULTO - PARA MAYORES DE 18 AÑOS Para leer la primera parte haz clic aquí. El león acobardado. Con las torres de la Ciudad Esmeralda vislumbrándose en el horizonte al final del Camino de Baldosas Amarillas, un rugido ensordecedor rompe la alegre armonía de nuestra comitiva. —Marcharos de mis dominios, —ruge la voz desde el bosque revelando la imponente figura de casi dos metros de un león irguiéndose a dos patas — ¡u os jodo pá vino*! —Pero ¿quién cojones te crees tú para asustarme así a mi pobre Pototo? —grita Dorothy y se planta delante del león y sin mediar palabra le suelta un sonoro bofetón -buumm- en el hocico cuya sonoridad hubiese hecho palidecer de envidia a Bud Spencer. Para repartir hostias sin avisar y sin que nadie se la pida, la muchacha de Kansas siempre ha tenido buena mano . El león desarmado por la violencia del correctivo se viene abajo y agarrado al pico de la falda de Dorothy se echa a llorar como alma en pena. —Disculpadme bella señorita. Soy un mierd...

Cuentos licenciosos - El mago de Oz (Primera parte de dos)

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    CONTENIDO ADULTO - PARA MAYORES DE 18 AÑOS Prólogo. Muy lejos de Kansas. Yip, yip,yip. El incesante y ciertamente ridículo ladrar trae de vuelta a Dorothy al mundo de los conscientes. —¿Qué ha pasado? —intenta recordar la morena muchacha al tiempo que abre los ojos y aún mareada se inclina contra los restos del cabecero de su cama—. ¿Dónde están mi tanguita? Ajeno a las cavilaciones de su dueña, Pototo no deja de ladrar y mirar por la ventana de la casa. Ventana ahora vencida y a ras del suelo. En realidad, toda la habitación parece descoyuntada. Cuadros en el suelo, armarios abiertos y volcados, cajones desparramados con su ropa -la normal y la otra más sexy para ocasiones especiales-, su dildo favorito Big Putain rodando por el entarimado de madera, unas gastadas bolas chinas... Todo hecho un cristo. Bueno, no tanto, parece el estado normal de su habitación.  Yip, yip, yip. —¡Basta ya Pototo, tampoco ha sido para tanto, joder! —tranquiliza la muchacha a su mascota ...