"Amado Jonathan, te echo tanto de menos. No veo la hora de poder estar juntos de nuevo. Esta ausencia tuya me aflige tanto el corazón y me causa mucho desosiego. Anhelando que regreses de nuevo entre mis brazos tras ese encargo, sin duda, tan noble que llevas a cabo en Transilvania. Es sin duda, tu buen amigo Quincy, un soporte para mí en estos momentos de tanta soledad. Posee un buen carácter que me hace muy llevaderas las frías noches de Londres y que..."
Mina intentaba escribir con pulso firme, estando a cuatro patas, y que no se le notara la mano trémula al redactar. Quincy, mientras tanto, se corría gruñendo sobre su pálido pero espléndido culo en forma de melocotón, sosteniendo con una mano su inflamada polla y con la otra estrujándola el generoso pecho. Éste, hace apenas unos minutos, como un animal la había levantado la falda, puesto a lo perrito y poseído. Mina soltó vencida la pluma al tanto que su propio orgasmo la recorría el cuerpo en oleadas. Era ciertamente Quincy, un buen amigo y mejor semental. Y considerado, ya que de todas las veces que habían follado desde que asumiera Jonathan su nuevo trabajo y se marchara a Transilvania, jamás se había corrido en su interior. Lo dicho, un verdadero caballero.
Diario de Mina Murray, 18 de mayo
"Amado Jonathan, debo confesarte un terrible secreto. Aunque seguramente nunca leas este diario me veo en la necesidad de reflejar esta quemazón por escrito. Ayer me acosté con mi buena amiga de la infancia Lucy Westenra. Como sabes, es por su belleza, pureza y su dulce naturaleza, un ser de luz. Su mera presencia nos alegra el corazón a todos. Posee una sonrisa que despeja incluso los nubarrones más oscuros. Recientemente ha aceptado la proposición de matrimonio de Sir Arthur Holmwood y su corazón está lleno de dicha, no ya su coño que está repleto del zumo vital de nuestro, pero pobre, amigo y médico John Seward. Ayer me confesó sus libertinas actividades con el psiquiatra. No desea un matrimonio alejada de las comodidades de los lujos y de la riqueza, pero siente un deseo carnal que raya en la locura por John. Estaba muy afligida por esta situación con lo que me vi empujada a comerla el coño. Al inicio, se quedó muy sorprendida cuando mi lengua empezó a acariciarle su deliciosa pepitilla, pero tras unos minutos, me empujaba con suavidad la boca contra su vulva mientras gemía y nombraba a John. Retiré mi boca y me desprendí de mi ropa interior. Cruzamos las piernas, uniendo y frotamos nuestros sexos hasta que llegamos a un compartido orgasmo. Nadie le hace el amor tan bien a una mujer como otra mujer. Mientras me acariciaba extenuada la cara, y me agradecía mi sincera amistad, me confesó que, hace semanas, también le había lamido el enorme pollón de caballo a Quincy, en un confesionario durante la misa del domingo. Se había quedado muy maravillada de la alta calidad y cantidad de su esperma cuando se descargó en su cara y cabello. Asentí, sin decirle, que daba fe de ello ya que lo había comprobado personalmente. La primera vez que me folló en la cama de mis padres y se corrió encima de mi vientre, rebotando su viril leche rebotó varias contra mi cuerpo, como cuando lanzas una piedra plana al río, hasta alcanzar mi boca abierta".
Diario de Jonathan Harker, 25 de mayo
"Amadísima Mina, me encuentro en grave peligro. Las tres vampiresas me tienen al borde de la extenuación, demandado cada vez más encuentros carnales. He decidido huir, por la mañana, lanzándome con una cuerda hecha por sábanas anudadas por una ventana lo más cercana al suelo. Tras conseguirlo con cierto éxito, he deambulado desorientado varios días por el cercano bosque. No recuerdo mucho más. Me desperté hace unos días en un monasterio en Budapest donde unas amables monjas me cuidan con sumo cariño. Por las mañanas una bella, joven y hermosa novicia me da friegas por todo el cuerpo con aceites especiales. Julinka, así se llama mi cuidadora, recorre mi cuerpo desnudo con sus pequeñas manos entreteniéndose en mi mástil. Mientras éste se yergue, para eso no estoy malo, ella me hace poner las manos para orar, y con un dedo en su boca, indicándome silencio, me acaricia la polla. Julinka debe ser virgen, ya que cuando mi nabo estalla de placer, se la introduce rápidamente en la boca para que no quede constancia de nuestro secreto. Tras repasarme a conciencia mi tercer brazo de caballero inglés, se retira de mi sexo y me muestra con la boca abierta, el resto de mi masculinidad. Acto seguido se lo traga. Me encuentro muy indefenso".
Diario de Jonathan Harker, 28 de mayo
"Amadísima Mina, gracias a los cariñosos cuidados de Julinka me voy recuperando poco a poco. Esta noche, para terminar de curarme, la novicia se desprendió de toda su ropa, a excepción de la cofia, y se aprovechó de mi inocencia. Posee un cuerpo delicioso, joven, es una perla entre las mujeres. Me recuerda mucho a ti. Julinka se introdujo mi vigoroso sexo en su estrecho coño profano y, emitiendo un largo gemido, empezó a galoparme. No consintió, la mosquita muerta, que apartara mis manos de su trasero hasta que alcanzó su clímax. También me exigió que la insultara durante la cópula como si representara al Maligno. Al finalizar su ruidoso orgasmo, remoló unos minutos encima mía con su empapado sexo, con los ojos en blanco y mordiéndose el labio inferior. Luego, me dio permiso, acunando con sus manos mi cara y dándome un lascivo beso, para que pudiera yo correrme también. Yo ya lo había hecho hace minutos, con lo que disimulé un poco y retiré mi polla de su vulva con un sonoro "plop" acompañado de ríos de mi leche inglesa. Mientras me corría sólo pensaba en ti. Te amo tanto Mina".
Diario de John Seward, 30 de mayo
"Tras pasar consulta de nuevo por la mañana en mi hospital, vuelvo a enfrascarme en mis estudios y tribulaciones. No cejo de pensar en la preciosa Lucy que ha conseguido ocupar todos mis pensamientos. Es, sin duda, una mujer extraordinaria, poseedora de una belleza sin parangón, cortejada por mi amigo Arthur, muy a mi pesar. No poseo yo ni su dinero ni su fina educación para poder competir por el amor de Lucy. Sólo soy un vulgar psiquiatra que ejerzo mi oficio con humildad en este sanatorio. No obstante, espero que pronto cambie mi suerte y sea capaz de atraer la atención de mi Lucy. Me siento utilizado por ella, tenemos encuentros sexuales licenciosos todas las noches, pero no parezco digno para postularme para ser su futuro esposo dados mis escuálidos ingresos y pobre escala social. Pero estoy a punto de girar la rueda. Mis recientes ensayos para curar la locura están dando sus frutos. Una de mis pacientes, la joven y viuda Sra. Renfield, presenta notables avances. Acudió a mí, muy desmejorada, y con una serie de sesiones de hipnosis y un cóctel de medicamentos, ha vuelto a recuperar su esplendor.
Ha querido agradecerme mi labor, abusando de mi juramento hipocrático, que les debo a todos mis pacientes, y de mis necesidades como hombre. Debe haberme hechizado y me he visto obligado a copular con ella como un lobo rabiososediento de sangre. Soy débil. Siempre, que se ha aprovechado de mi flaqueza, lo hemos hecho en mi despacho del hospital. De algún modo, esa situación y lugar le provocan altos niveles de excitación. Me desprende de mis pantalones con una fiereza descomunal y empieza a masturbarme con sus finos guantes de noble. En esa situación, termino eyaculando en sus hábiles manos y sosteniéndome con una estantería. Mi descarga tapa por completo su anillo de viuda.
Con cara de satisfacción, me exige, a continuación, que la monte. La Sra. Renfield, mientras copulamos como animales, me hace la pinza con sus torneadas piernas impidiendo que pueda retirarme de su estrecho y abrasador interior. Es multiorgásmica y sufre varios clímax antes de que yo llegue al mío. Cuando estoy a punto, afloja sus piernas e introduzco mi virilidad entre sus menudos pechos. Ahí termino eyaculando, poniéndola perdida, nada escapa de mi explosión, sus pechos, su barbilla, su vestido. Con los últimos estertores de mi eyaculación, vuelvo a introducir mi excitado miembro en su vulva tras restregarlo sobre sus labios íntimos y su pizpireta mata de vello púbico. Ella me ha demostrado que le gusta terminar así nuestros encuentros sexuales, para que ahí mi pene se vaya deshinchando dentro de su húmeda hendidura y calmando su innombrable enfermedad a la que estoy pensando en denominar el "Mal de Seward".
Diario de John Seward, 4 de junio
"Ayer, por noche, la Sra. Renfield vino acompañada de Dora, su hija adolescente, que, por lo visto, le aquejaba el mismo mal que a ella. Un terrible mal que parece extenderse, igualmente por el hospital entre las mujeres jóvenes, como las llamas en la paja seca.Entre llantos e hipidos, la Sra. Renfield me rogaba que sanara a su inocente y tetona hija, que parecía haber echado las gordas ubres antes que los dientes. Yo, a su hija, el único mal que la veía es que tenía una cara puta que no podía con ella. La curé también, soy un profesional, mientras su madre me chupaba y acariciaba los cargados y sudados testículos. Empecé mi terapia corriéndome en su cara mientras su madre me ordeñaba como a una vaca irlandesa. Dora recibió mi virilidad con los ojos cerrados y la boca abierta. Luego la monté por detrás, por el culo, mientras le lamía los pechos a su madre. No es para nada Dora una inocente ya que esa puerta ya había sido cruzada con anterioridad. Tras unas frenéticas penetraciones, alternando entre la boca de la madre y el culo de la hija, no pude aguantar más la divina visión de la juventud y empecé a descargar inundando el estrecho culo de la hija. La Sra. Renfield exclamó: "¡Ya viene, ya viene!". Mientras me agarraba al culo de Dora como un perro sarnoso, le respondí que ya había venido y me había ido. Ella me respondió con los ojos en blanco, una frase extraña: "Usted no, matasanos, ¡Drácula!".
Recorte del periódico Dailygraph,
10 de junio.
"La goleta Demeter ha entrado a gran velocidad, entre poderosas olas y las velas desplegadas al puerto de Whitby. Un gran estado de temor inundó a los presentes, al timón se hallaba muerto y atado el capitán del barco. Un gran lobo ha saltado de la embarcación para, acto seguido, desaparecer entre la niebla".
Drácula había llegado a Londres.
¡No te pierdas la primera parte bajo el siguiente enlace y la continuación aquí!
Safe Creative 2307304927728 Todos los derechos reservados
La banda sonora de "La sombra de Drácula"
Wojciech Kilar - Mina's Photo Sigue a Valentin@ en Instagram
Drácula tiene un componente erótico altísimo y que Valentin@ refuerce este aspecto con altas dosis de humor, hace de esta segunda parte, una experiencia inolvidable. Deseando leer la tercera parte.
Decía Anaïs Nin que estaba cansada de buscar una filosofía que concordase con ella y con su mundo y que queria buscar un mundo que concordase con ella y su filosofía. Estos dieciséis relatos inéditos en castellano fueron escritos cuando Nin tenía unos veinticinco años y vivía en Francia con su marido, el poeta y banquero norteamericano Hugh Parker Guiler . Unos relatos que sorprenden por su madurez y frescura, a la vez que muestran ya los elementos que luego se afianzarían en su obra como la ironía, el feminismo, la sexualidad, el adulterio, la belleza y el retrato de una masculinidad tan deslumbradora como tóxica Algunas de estas historias están protagonizadas por claros alter ego de Nin; otras, por apasionadas bailarinas de flamenco, misteriosos extranjeros, músicos... ¿Qué ha dicho la crítica especializada? «En estos escritos vemos las ganas de comerse el mundo [de Anaïs], descubrimos su imaginación desbordante y también su ingenuidad -incluso el miedo a ella misma-. Nos lleva...
Pájaros de fuego (Little Birds) es un libro erótico que reúne trece relatos eróticos, abordados desde la óptica femenina de Nin. Historias cuasi cotidianas, con pinceladas (muchos de los relatos tienen como protagonistas a pintores) de perversión. Pocas mujeres escritoras se atreven celebrar la experiencia sexual en toda su plenitud como lo hace Anaïs Nin. Pájaros de Fuego explora la pasión en todas sus formas. Evocadora, atractiva y soberbiamente erótica, este es un viaje de gran alcance en el misterioso mundo del sexo y la sensualidad. Más que una novela, este libro es una colección de relatos, pero entre todos ellos, cada uno por su cuenta y en conjunto, forman una visión muy bien construida de una protagonista y sus historias eróticas y pervertidas con personajes del mundo de la pintura. Un libro fresco, sutil y excitante a la vez. Pero ¿quién era Anaïs Nin? Anaïs Nin nació el 21 de febrero de 1903 en Neuilly-sur-Seine, Francia, con el nombre de Ángela Anaïs Juana Ant...
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS ARSÈNE PUTAIN Y EL ANILLO DEL REY SALOMÓN El intachable inspector Putain, adalid de la justicia parisina, lleva un rato ya malísimo centrando su aguda mirada en los pechos de la pizpireta Morgana Blair. Botan las tetas de la joven como un corcho sumergido con cada aspaviento. Es la hechicera todo un bombón. Joven de largo pelo liso color carbón brillante en perfecto contraste con una tez pálida y fina como la cerámica. Ojos exageradamente grandes. La chistera usual de sus espectáculos de magia descansa aburrida, igual que su traje negro, a los pies de una desgastada butaca. Sólo viste la ilusionista un corpiño sin sujetador, unas medias de red y sus impertérritos tacones de aguja. Tacones que no se los quita ni para irse a la cama. Los gordos pezones le brillan como ciruelas maduras. — Petite , yo no te debo nada. Fuiste tú la que me dislocaste un hombro el año pasado cuando descubrí robándole al público durante una de tus funciones... —No me arrepien...
"Historia de O" es una novela erótica y un clásico incontestable de la literatura erótica escrito bajo el pseudónimo de Pauline Réage y publicada en el año 1954. La primera edición en lengua española se publicó en Méjico ocho años después (1962) y casi veinte años en España (en 1977) ¿De qué va Historia de O? Esta novela narra la iniciación de una joven llamada O en una peculiar forma de esclavitud sexual asociada al sadomasoquismo. Incitada por René, su amante, O se somete a diversas pruebas que la internan poco a poco en un mundo en que se imbrican íntimamente dolor y placer, castigo y alivio. Sus estremecedoras vivencias, mientras indagan en los límites del alma humana, sentaron las bases de un nuevo erotismo. Dominique Aury reveló con 86 años, a una revista estadounidense, que "Historia de O" fue escrita por ella como un divertimento para atraer, seducir aún más a su amante, el escritor Jean Paulhan , admirador de la obra del marqués de Sade, con el arma de...
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS PRIMERA PARTE DE TRES Encuentros en el lago Lago del Espejo del Destino. Cerca del Castillo de Greyskull. —¡Qué buena está Tiila! —se congratula el príncipe Adan Randor escondido tras un árbol con los faldones bajados hasta los tobillos y polla en mano. A escasos cincuenta metros, en pelota picada, se refresca en el lago a los pies del imponente castillo Greyskull, Tiila, la hija de la Hechicera y capitana de la Guardia Real ajena del homenaje que se está metiendo a su costa en el cuerpo el pazguato de Adan, el legítimo heredero de la casa Randor. Su fiel montura, Gringer, un alelado gato gigante verde de franjas doradas, tiembla asustado -siempre lo está- a su lado con la posibilidad de ser descubierto por la lozana pelirroja. —¡Deja de temblar de una puta vez bestia inmunda que nos van a pillar! —levanta la voz el príncipe con el pulso a doscientos, la muñeca a mil revoluciones y a punto de orgasmar sobre unos helechos más feos que el malvadísimo...
La novela epistolar erótica Memorias de una cantante alemana (Aus den Memoiren einer Sängerin) se atribuye a Wilhelmine Schröder-Devrient. Fue una novela muy popular en el siglo XIX y considerada una uno de los textos más importantes de la literatura erótica alemana clásica. ¿De qué va esta novela? La obra está escrita en forma de novela epistolar: es decir, como una serie de cartas que la narradora dirige a un médico renombrado de su tiempo. En ellas, la protagonista —una mujer igualmente célebre en vida en el mundo del canto y la ópera— relata de manera íntima y reflexiva sus experiencias amorosas y sexuales, sus descubrimientos sobre el deseo, la libertad femenina y las costumbres sexuales de distintos países. ¿Y quién era Schröder-Devrient? Wilhelmine Schröder-Devrient (nacida en Hamburgo el 6 de diciembre de 1804 y fallecida em Coburgo el 26 de enero de 1860), fue una cantante alemana de ópera con voz de soprano, célebre en vida en toda Europa y admirada p...
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS Me llamo Jon. En mi trabajo como masajista a veces tengo mis contadas recompensas. Normalmente, mis clientes son viejas chochas con las carnes desparramadas o futbolistas con lesiones. Algo muy poco gratificante, pero no es el caso si me toca dar un masaje a Maite Sierra, esposa de un rico banquero, y que, por su talla de pecho natural, una talla 34G, la llamamos Maitetas , la reina tetona. Es un lujo, posee una figura curvilínea y voluptuosa, cincelado por horas de gimnasio, que es una delicia masajear y, que no pocas y mal disimuladas, erecciones me causa. Es, a la vez, tortura y placer recorrer su cuerpo, cubierto de perfumados aceites. En mis fantasías, me imagino explorando su depilado valle de Venus, perdiéndome en medio de sus pechos, lamiendo sus pezones, besando sus carnosos labios y cuello, corriéndome en su cara. En los masajes, ella es poco comunicativa. Llega, se desviste, se tumba en la camilla cubierta de lino suave y la tapo ...
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS k Las calientes aventuras en Niza del Inspector Arsène Putain #6 Despacho del comisario Boulard. Por la mañana. —¿Qué sabe de la exposición itinerante de objetos del Museo erótico mundial, agente Monet? —pregunta Boulard enseñando dientes como un caballo y peinándose los escasos pelos con un peine de madera más feo que un selfie con la cámara frontal rota. —Que fue todo un éxito de público en nuestra ciudad y que, en breve, se dirigirá a su próximo destino en la ciudad de Ámsterdam —recita, más que responde, la agente Xanadú Monet. Sostiene en su mano izquierda un cigarrillo y en su derecha el codo del brazo fumador. La ceniza se esparce aburrida sobre la mesa del comisario. » A pesar de la notoriedad de la exposición, los objetos mostrados tienen nulo interés para mí. Apenas sé nada del cinturón de castidad de Mata-Hari, la silla de mimbre de Emmanuelle, el velo de Sherezade, el Kama Sutra anotado por su autor, el pergamino perdido con la lis...
Josephine Mutzenbacher o La historia de la vida de una prostituta vienesa (en alemán: Josefine Mutzenbacher oder Die Geschichte einer Wienerischen Dirne von ihr selbst erzählt ) es una novela erótica presumiblemente escrita por Felix Salten o por Ernst Klein publicada por primera vez de forma anónima en Viena, Austria en 1906. La novela es muy famosa en el mundo de habla alemana, después de haber sido impresa en alemán y en inglés desde hace más de 100 años y vendido más de 3 millones de copias, por lo que es considerada un éxito de ventas en la literatura erótica La novela ha sido traducida a inglés, francés, portugués, español, italiano, húngaro, hebreo, holandés, japonés, sueco y finlandés, y ha sido objeto de numerosas películas, obras de teatro, parodias, y utilizada en seminarios universitarios de debate. Sabes quién es Felix Salten, una historia suya marcó tu juventud y no lo sabías. Felix Salten (registrado al nacer como Siegmu...
EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS 🇬🇧 english version Llegué un martes al atardecer, a pie, a Booze Ridge , un apartado pueblo minero en la mitad de la nada del oeste americano. Mi caballo falleció de agotamiento un día antes en el desierto de camino al pueblo. Había cumplido el ingrato cometido de llevarme a galope durante demasiadas horas por el caluroso desierto. Cuando torció exhausto las patas en medio de un polvoriento valle, como buen samaritano, le descerrajé un tiro en la sien. Alcé la vista al sol, me limpié la frente de sudor y recorrí el resto del camino a pie. Nadie debía sospechar ni hacerle preguntas incómodas a un extranjero vestido de riguroso negro llegando a pie desde el desierto, así que esperé que el tren de las 18:46 llegase a Booze Ridge . Cuando aminoró la velocidad para entrar en el andén, salí tras una loma y me metí el último oxidado vagón de un salto. Salí mezclándome entre los pasajeros a la b...
Drácula tiene un componente erótico altísimo y que Valentin@ refuerce este aspecto con altas dosis de humor, hace de esta segunda parte, una experiencia inolvidable. Deseando leer la tercera parte.
ResponderEliminarMe está gustando está nueva versión del clásico. Interesante.
ResponderEliminar