Translate

La niñera (Perlas de pasión #7)

 EXCLUSIVO PARA MAYORES DE 18 AÑOS


La actriz X, Barbie Rous, es la inspiración visual de Vanesa

La entrevista para contratar a la nueva niñera había ido bien.

Tras varias rondas de entrevistas, Laura y Marcos consideraron que Vanesa, la última candidata, era la más capacitada para el puesto.

A Marcos, desde luego, le gustaba bastante más que las viejas cacatúas que habían desfilado por el salón en las entrevistas anteriores. Vanesa era joven, apenas veintidós años, de cabello oscuro, de piel morena y rasgos afrocolombianos.

Poseía toda la exuberancia física propia de esa edad. 

Había en su manera de hablar cierta candidez, una timidez que la llevaba a bajar la mirada cuando los nervios la traicionaban. 

Y, además, por si todo aquello no bastara para contratarla, tenía un par de tetas de escándalo.

Marcos no podía evitar fantasear con ellas. Se las imaginaba firmes, coronadas por unos pezones achocolatados, y hasta les atribuía un sabor a inocencia que llevaba demasiado tiempo sin encontrar. O que, al menos, eso quería creer.

Laura, en cambio, no se dejaba engañar por aquella apariencia de mosquita muerta. Tenía un sexto sentido para detectar a las cazafortunas y, hasta la fecha, pocas veces se había equivocado. Para ella, Vanesa encajaba a la perfección en un perfil que conocía demasiado bien: chicas jóvenes que conseguían trabajo en casas acomodadas, se ganaban poco a poco la confianza del marido y comenzaban a ronronearle al oído hasta que este, cegado por la lujuria, acababan follándoselo.

Después llegaba el chantaje.

Las estrategias podían variar: un embarazo inesperado, una amenaza de contárselo todo a la esposa o la promesa de revelar los detalles más escabrosos de la aventura. 

Incluso el lugar de los encuentros podía convertirse en un arma. La cama matrimonial, el sofá del salón o, en el peor de los casos, la habitación del niño. 

Cuanto más humillante y escandaloso fuera el escenario de la infidelidad, más dinero podían llegar a exigir aquellas hijas de puta.

Incluso las más osadas documentaban cada acto; si el marido se había corrido en su cara, en las tetas, en su interior, les había dado por el culo, sin condón o mientras hablaban con ella por teléfono. Todo valía para sacar más dinero.

Y Laura estaba convencida de que Vanesa no era ninguna excepción.

***

Laura empezó a incrementar sus sospechas cuando al follar con su marido, él descargaba poca cantidad. Marcos solía eyacular con mucha intensidad y abundantemente.

Ella no podía dejar de pensar obsesivamente en la frase "Vaca que da poca leche, ya la han ordeñado antes".

Laura empezó a preguntarse qué hacía su marido cuando ella no estaba en casa.

Y, sobre todo, qué hacía Vanesa.

Para despejar cualquier duda o sospecha, una tarde llegó horas antes del trabajo sin avisar.

Al traspasar la puerta, no le sorprendió oír unos escandalosos gemidos en la planta superior, provenientes de su dormitorio.

Subió en silencio y se asomó a la puerta.

Ahí estaba Vanesa, la hija de la gran puta, montada encima de su marido. Sus grandes ubres rebotaban con cada cabalgada mientras con los ojos cerrados, se mordía los labios de puro placer.

Su marido, Marcos, con las manos sujetando sus caderas, gemía y exclamaba:

—¡Cabalga, cabalga! ¡Haz que Papi se corra otra vez!

Sin duda, la pareja de infieles estaba disfrutando muchísimo.

Los dos follaban en su cama como animales. Por supuesto, sin preservativos. La gorda polla de su marido entrando y saliendo de ese estrecho coño rizado como un pistón. 

Era todo tan vulgar. Tan humillante. ¡Tan excitante!

Laura ya no pudo aguantar más estar sin decir nada.

—¡Levántate de encima de mi marido! ¡Puta!

Vanesa abrió los ojos. Al principio se sorprendió, para a continuación, sonreír y exclamar:

—No. ¡No me da la gana, mira como disfruta tu marido! ¡Mira cómo me la mete! Yo creo que está a punto de correrse otra vez... dentro de mí, como hace todas las veces. ¡Le encanta!

—¡Zorra! ¿Tú te crees que le gustan las zorritas como tú? ¡No tienes ni puta idea!

—¡Está enamorado de mí! ¡Me ha dicho que se va a divorciar de ti! —respondió la mulata reforzando cada frase con una potente cabalgada sobre el mástil del esposo.

—Laura, cariño— intentó articular Marcos— ¡Esto no es lo que parece, te lo juro! ¡Joder, estoy a punto de correrme otra vez!

Laura, indignadísima, se adelantó unos pasos y empujó hacia atrás a Vanesa, haciendo que la gorda polla de su marido saliera del coñito de la niñera.

La verga empezó a eyacular como una manguera sin control, poniendo todo perdido de leche.

La cornuda la agarró con ambas manos y empezó a lamerla con pasión. La lechada pringó su cabello, sus mejillas, ¡todo!

—¡Esto no se puede desperdiciar, es elixir divino! —dijo Laura—. ¿No te lo ha dicho el cerdo infiel de mi marido, putita?

La esposa se introducía el mástil con una hambre voraz. Ver a su marido con una chica más joven la había puesto a mil. 

—Esto es lo que te gusta, ¿verdad? ¡Asqueroso infiel!

Marcos gemía de puro placer.

—¡Ahora, zorrita, vas a pagar por follarte a mi marido! —exclamó Laura—. ¡Vas a chupársela hasta que recupere su vigor y pueda metérmela a mí!

Laura asió la cabeza de Vanesa con una mano y se la aproximó al tercer brazo de Marcos. No entendía nada, pero empezó a lamer con ganas el nervudo y ardiente pene, ayudada por la mano de la esposa.

La polla tardó poco en estar en toda su gloria de nuevo. Los labios de la mulata eran carnosos y divinos.

Laura, entretanto, se había bajado la falda y las braguitas, dejando al descubierto un cuidado monte de Venus.

La cornuda esposa asió la verga de su marido y se la introdujo en el coño iniciando otra cabalgada.

—¡Vamos, enseña a esta zorrita como se folla de verdad! —chilló—. ¡Méteme hasta los huevos! ¡Esta imbécil se cree que puede venir a mi casa y follarse a mi marido mejor que yo! ¡Pero le falta mucha calle para eso!

Mientras Laura cabalgaba a su marido con furia, Vanesa la besaba el cuello y la sostenía las tetas por detrás. Tras unos minutos de pura rabia pasional, Laura tuvo un sonado orgasmo.

Lo finalizo besando con voracidad en la boca a su niñera.

Marcos quiso acompasar el orgasmo con uno propio, pero Laura se lo negó.

—¡De ningún modo! —replicó Laura—. ¡Ahora vas a metérsela de nuevo a esta zorra y esta vez por el culo!¡Esta putita que ha venido a destrozar nuestro perfecto matrimonio!

Vanesa abrió los ojos exageradamente.

—Yo... soy virgen por detrás. Se lo estoy reservando a mi futuro marido... —intentó articular con un hilo de voz.

—Demasiado tarde, preciosa —respondió Marcos mientras escupía sobre su glande, la ponía a cuatro patas y la penetraba por la puerta de atrás sin contemplaciones.

Vanesa apenas chilló unos segundos para dar paso a unos exagerados gemidos de placer.

—Eres una puta mentirosa. De virgen, nada. Esto está más petado que un campo de fútbol un domingo. Eres más guarra que el palo de un gallinero, zorra —aseveró Laura.

Tras varios minutos entrando y saliendo su polla dentro del culo de la niñera, Marcos arqueó la espalda, dibujo una sonrisa bobalicona y, con un fuerte suspiro, se corrió dentro de ella.

Abundantemente. Parecía mentira que lo hubiera hecho hace unos minutos.

La blanca leche salió a borbotones cuando retiró su miembro. Pero nada se desperdició ya que Laura estaba al quite y lamió con gusto todo el exceso directamente de la fuente, es decir, del coño de la niñera.

—¡Y ahora, lárgate de aquí, puta! —gritó Laura—. ¡Si no quieres que te denuncie por robo! ¡Tengo amigos en la policía que bien pueden creer que nos has robado dinero y meterte en problemas! 

Vanesa estaba perpleja.

—¡Márchate ya y pasaré por alto que te has follado a mi marido, cacho zorra!

Vanesa recogió su vestido rasgado -Marcos se lo había reventado unas horas atrás mientras le comía las tetas- y se marchó sin mediar más palabra.

El matrimonio se quedó recostado encima de la cama desnudos y sudorosos.

—Madre mía, que morbo más rico —exclamó Marcos. Tenemos que buscar a otra niñera para seguir cumpliendo nuestras fantasías de follarnos al servicio. El mes pasado te follaste al jardinero, ¿no?

—Joder, sí. ¡Qué corridón se metió el amigo encima de mi espalda! Tenemos que contratar a un nuevo jardinero y a una nueva niñera. A ver si esta última no es tan gilipollas y se da cuenta que no tenemos hijos —respondió Laura riendo.

Safe Creative 2610217407929
Todos los derechos reservados

¡La increíble banda sonora!

Julio Iglesias - Con la misma piedra.



El booktraíler de la serie Perlas de pasión


Sigue a Valentin@ en Instagram

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares

Xanadú Monet y la jugada indecorosa (Inspector Arsène Putain II #21)

El último héroe griego (Especial Mitología griega 2023)

Pídeme lo que quieras - Megan Maxwell

La chica de la curva (Especial Halloween 2022)

Shared train carriage, a short story with Claudia

Michelle Dupont y el salón de masajes clandestino (Inspector Arsène Putain #8)

Azafatas en la nieve (OpenFly Air, Parte III)

Lanzarote - Michel Houellebecq

Claudia en "Vagón compartido"